¿Que me gusta a la hora de invertir?
Invertir no consiste solo en encontrar empresas “buenas”. También consiste en descartar negocios que, aun pudiendo ser muy rentables, no encajan con tu forma de pensar, con tu tolerancia al riesgo o con el tipo de vida que quieres construir con tu cartera.
En mi caso hay dos tipos de compañías que suelo mirar con mucha más cautela o que incluso descarto: las empresas que necesitan un capex excesivo para mantenerse y crecer, y las empresas incipientes, especialmente las que viven una carrera feroz por dominar un sector nuevo, como ocurre hoy con muchas relacionadas con el desarrollo de inteligencia artificial.
No digo que sean malas inversiones. Digo algo mucho más importante: no son el tipo de inversión con el que yo me siento cómodo. Cuando uno invierte el dinero que le ha costado años ahorrar, no busca solo rentabilidad. Busca también visibilidad, cierto control sobre el riesgo y un modelo de negocio que pueda entender sin tener que adivinar quién ganará una batalla empresarial con un horizonte temporal de diez años.
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